Erase una vez

Hacía que saltaran chispas en la zona fría de la almohada. Ardía. Ardía en deseos y todas las estrellas se desintegraban en sus manos.

La luna se avergonzaba y con temor le ocultaba su cara. Convertía el miedo en cortezas desechas de un árbol podrido y entre sus puños hacía de ellas vapor. Se reía de la amargura.

Todo perdía sentido para él. Todo dejaba de ser… existencial. No había una sola sensación que pudiera sentir, solo hambre, un hambre insaciable. Ansia de realidad, gula por el dolor ajeno. Quería ver el ser humano en plena acción, en su real forma de ser.

El alcohol, el sexo y el humo como única ambición.

El fuego, las llamas, nada describiría mejor tanta ira desbocada. Una boda de sangre sucia y escandalosa. Hacer de un todo pura soledad, conseguir el control.

Pero no te lo tomes literal. Él solo opina sobre lo que es mejor.

¿Que quién es él? Él somos todos.

Imagen por: Arthur Tanner. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s