Un solo de guitarra en blanco y negro

Me gustaría decirte algo. Es algo que no sabes pero que podrás imaginar, y es que ya no encuentro color en mis fotos, ahora me gusta más el filtro en blanco y negro. Es una de las cosas que han cambiado desde que te fuiste, como que ya no puedo ver el mar sin recordarte, que ya no quiero ni la sal en mis paladar.
¿Sabes? Ahora toco mi guitarra y de ahí no sale ni una sola nota, ni un solo sonido, ni un solo rasgueo… Bueno, algo sí se escucha, un sollozo. Es dulce y delicado con la luz, pero en la noche… en la noche a veces me asusta, me despierta y me zarandea, otras veces ni si quiera me deja llegar a dormirme. Es atronador.
Cuando paseo ya no es de tu mano, no me voltearás de repente haciéndome pegar mi espalda en tu pecho quedando tu mano sobre mi vientre y haciendo erupcionar un volcán que no sabía que llevaba en mi interior, ya no. Ya… No me besarás vacilante delante de los obreros haciéndolos girar para vernos, para verte. Porque he de admitir que las miradas te las llevabas tú. Ni la primavera es más hermosa que tú.
Despacio, di tu nombre despacio. Vocaliza bien y siéntelo. ¿No lo oyes? Es pura melodía, es como si el ámbar y el rocío se juntasen sin mezclarse, como si danzaran. Pero no lo grites demasiado, podrían arrebatártelo. Como te arrebataron a ti de mi lado…
¿Sabes? Te dije que borraría tus fotos, todas. Pero no lo hice, no me atreví. En lugar de eso me puse a llorar y a repasarlas una por una sintiéndome devastada, clavando yo misma un puñal en el mismo lugar donde me acariciaste. Quise decirte que te esperaría, que te esperaré y que te espero, pero no sé si tengo fuerzas para eso, ya me está costando demasiado mantener una conversación sin pensar en ti por algo que me haya traído tu recuerdo.
Y es que cada vez se hace más insoportable. Siento como quema, arde muchísimo. Ni siquiera dijiste adiós, solo le prendiste fuego y lo quemaste todo, mi corazón, mi pecho, mis labios, mis manos, mis ojos, mis te quiero, tus respuestas, los abrazos, las caricias, tu sonrisa… Bueno, en realidad tu sonrisa ha quedado intacta, no sé cómo eres capaz.
No importa. Me pedirás que te odie para que así me sienta mejor… Aunque yo solo pueda amarte más, llorarte más, pensarte más, sufrirte más, matarme más. Y yo te pediré que no me vuelvas a hablar porque no puedo. Ya no puedo mirarte, no quiero hacerlo porque acabaré muriendo de verdad. Y ya no sé ni articular dos palabras seguidas sin derrumbarme.  ¿Pero qué vas a saber tú?
Sé que no me escucharás y creo que lo prefiero así, me sentiría estúpida de ser lo contrario. Quiero sellar esta historia y terminar, no sé de qué manera, pero quiero terminar. Ahora ya me he acostumbrado a sustituir tu sabor por el de un cigarro y varias tazas de café. Ahora ya… no queda nada.
Escucha… Te amo, te odio, te amo por no odiarme, me odio por amarte.

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