¿Un desahogo?

Cuando eres una simple adolescente que no tiene ni dinero ni credibilidad, las cosas son más dificiles. Adquieres una rutina de la que tienes que aprender a llevar el control o acabar siendo una descerebrada caprichosa.
Aguardas el momento de un cambio en tu vida intentando no molestar a nadie, intentando mostrar madurez, haciendo que tu fachada de adolescente no ciegue con tan numerosos clichés sobre estos pero, al final pasa que explotas y reclamas diciendo: llegó la hora, llegó mi jodida hora. Es el momento de que esto cambie y es cuando empiezas a pensar en ti misma y empiezas a soltar todo lo que nunca has dicho. Estoy cansada de dar sin recibir nada a cambio, de ofrecer mi mano y que me devoren el brazo.
Veo que todos pasan un verano impresionante y yo tan solo espero, espero a que ocurra algo, intento acelerar el proceso de cambio haciendo algo para variar pero, tan solo puedo esperar leyendo una inquietante historia de adolescentes con hormonas disparadas llenas de imaginación y sedientas de una historia épica en sus vidas, por miedo de que si pido una simple tarde acompañada por alguien que me valore me diga que no porque ya tienen planes y entonces tenga que volver a sentarme a leer otra estúpida novela de como una fanática se imagina que conoce a su cantante favorito o tenga que colapsar mis oidos de música de todos los estilos para no aburrirme cuando lo que de verdad quiero es perderme en cualquier lugar alejado de egoístas, hipócritas y egocéntricos que tan solo les importa tener una buena imagen frente a la gente de su alrededor, aunque digan que nada que ver con la realidad. Incluso sola me iría al culo del mundo por tal de poder respirar, llenar mis pulmones de aire real, de vida, de tranquilidad, de paz…. pero no llega ese momento y te frustras, piensas que todo es una mierda y llega tu lado negativo, la parte amarga de ti que quieres ocultar del mundo a toda costa pero que tan difícil es disfrazar tras una falsa sonrisa y entonces llega el momento en que dices basta, vuelves a decir: ¡se acabó! pero esta vez va en serio y estás dispuesta a hacer lo que sea para cambiar la rutina, para dejar atrás las amarguras y hacer algo que de verdad te importa sin miedo de las consecuencias. Ahí empiezas a tener un término medio de lo que debes hacer, entre si pensar solo en ti o en la gente de tu alrededor, ahí empieza el cambio que buscabas.
Creo que esto es lo que muchos adolescentes sentimos cuando nos preguntan y no sabemos explicar. Es una edad complicada en la que no sabemos muy bien que es lo correcto pero creo que con un poco de comprensión se podría conseguir que todos tuvieramos algo de paz con nosotros mismos.

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