1º Historia

LA CANCIÓN DE MI VIDA
El mundo se paró en ese instante, mi vida pasó delante de mis ojos en un segundo, miles de sensaciones se apoderaban de mi cuerpo… ¿Qué debo hacer ahora? ¿Cómo termino esta pesadilla? Me resulta algo imposible pues morir no puedo aunque mi alma ya lo esté.
La lluvia acompañaba este momento tan agobiante lo cual hacia que mi agonía aumentara por momentos. Salí corriendo de aquel lugar que apestaba a tristeza y engaño, mis lágrimas quedaban ocultas con la lluvia helada, tan helada como mi corazón y aunque mi boca no dijera nada, mis ojos pedían perdón
Capítulo 1
Mientras me ducho, unas cuantas notas musicales se me vienen a la mente y sin poder evitarlo salen de mi boca creando un ambiente animado y lleno de ilusión, hoy tengo un presentimiento.
No paro de correr de aquí para allá, tengo la primera cita con el chico del que llevo enamorada toda mi vida y voy a llegar tarde, aunque… bueno… Al pensar en él, dejo de oír el tic-tac de mi reloj.
Por fin llego al lugar donde nos encontraríamos y ahí estaba él, llevaba un look moderno aunque muy casual pero aun así se veía muy lindo, su cabello negro no estaba tan alborotado como siempre y eso me gustaba.
Se acercó a mí y sin dejarme mediar palabra me plantó un beso en los labios a modo de saludo; dulce, suave e irresistible sus besos van acorde con su personalidad.
Pasamos la mejor tarde de nuestras vidas, estuvimos paseando en un parque donde el sendero de arena estaba marcado por unos árboles no demasiado altos, me hacía gracia la cara de Ezthan cuando tenía que esquivar las hojas de algún árbol sin podar. Después de pasear nos sentamos en la hierba, en una parte escondida de aquel hermoso lugar lleno de naturaleza y libertad, no paraba de abrazarle y besarle ¿Quién lo diría? Yo, Zaira, la chica que parecía ser la más fría y dura en esto del amor, amante de los videojuegos, los libros y la música, ha encontrado el pedacito de cielo que faltaba cada vez que alzaba la mirada.
Ezthan me acompañó hasta un poco más de la mitad del camino a casa, no quiero que mis padres nos vean juntos, dicen que soy demasiado joven para esto. Miré a ambos lados de la carretera y tan solo un coche se acercaba no muy lejos pero parecía tener la intención de pararse. Justo cuando estaba en la mitad de la carretera el coche aceleró, pude sentir el calor de los faros en mi pierna pero en un segundo el coche dio un volantazo y se estrelló contra un edificio. El conductor salió disparado rompiendo la luna del coche y cayendo sobre el asfalto. Me fijé un poco más y vi que había un copiloto, este salió por su propio pie, era una mujer. Tambaleándose se dirigió hacia el joven yacente en la carretera, le acaricio la cara ensangrentada y con lágrimas en los ojos dijo:
-Hijo mío… ¿qué te han hecho…? No puedes morir, eras tú el que me iba a enterrar a mi ¿recuerdas? – se mantuvo unos segundos en silencio, podía oír como su respiración era acelerada y temblorosa
-¡Tu! ¡Tú tienes la culpa! Eres una asesina- Dijo dirigiéndose a mí – Vengaré la muerte de mi hijo, pagaras por el daño que has causado.
Al oír esas palabra me quede muy sorprendida y tan solo pude excusarme. Me fui corriendo de allí pues tenía miedo de lo que en ese momento era capaz de hacer aquella mujer.
Días después, aquella tragedia ya estaba olvidada, nadie mencionaba el tema.
Capítulo 2
“Bip-bip-bip” sonaba el despertador, ya eran las siete de la mañana. No tenía ningunas ganas de ir al instituto, aunque bueno, nunca en mis 15 años había tenido ganas. Mi cara era de zombi, tenía un sueño tremendo.
Las dos primeras horas las pase medio dormida, en mi mundo pero me tuve que despertar de golpe cuando a tercera hora entro por la puerta “la nueva maestra” de inglés, era la madre del chico que murió en aquella horrible noche, recé para que fuera un malentendido y se hubiera equivocado de clase o algo parecido pero no hubo suerte.
La mujer hecho un vistazo rápido a los alumnos, como si buscara a alguien en especial, hasta que me vio. Se acercó a mi mesa y dijo en voz baja:
-Pasaremos un curso muy divertido ¿no crees?
Me quede sin palabras.
Capítulo 3
Aquella tarde tenía mis primeros ensayos con el grupo, teníamos una actuación en la plaza dentro de tres meses. Yo era la cantante solista, Ezthan el guitarrista y su hermano marcos el batería.
Todo iba genial pero había algo que me inquietaba, mis notas de inglés empezaron a bajar aun siendo la asignatura que menos dificultad a tenido en mi vida, si suspendía mi madre no me dejaría hacer la actuación y no podía permitirlo. Lo hablé con los chicos y muchas de mis amigas me quisieron ayudar para facilitarme el estudio pero para sorpresa de todos no hacía falta ayuda de ningún tipo ya que entendía todo. Hablé con mi tutor para que le pidiera a la maestra de inglés que me dejara ver mis exámenes y habiéndolo intentado todo no conseguí nada.
Aún quedaba algo por hacer, me encare con la maestra y tan solo recibí un castigo y más suspensos así que deje el grupo.
Dos semanas después, los chicos encontraron mi sustituta, ella lo hacía realmente bien pero me dolió porque parecía que era un alivio que yo hubiera dejado el grupo.
He de admitir que sentía muchos celos porque no paraba de filtrear con Ezthan y Marcos. Casi todos los días peleaba con él por este motivo, no quería darse cuenta de la realidad y cada vez que sacaba el tema cambiaba a otro totalmente diferente sin dejarme terminar de hablar.
Yo no podía más y fuese como fuese tenía que zanjar el tema así que un día quedé a solas con él para hablarlo. Se lo solté todo y él se mantuvo en silencio todo el tiempo, suponía que estaba procesándolo todo hasta que por fin habló:
-Tengo que decirte algo, no es que ella haya influido en mí pero no estoy seguro de lo que siento hacia ti.
Sus palabras se me clavaron como puñales, no podía creer lo que estaba pasando como en tan solo unos días mi vida se derrumbaba, lo mejor era dejarlo ir aunque si quería tenía las puertas de mi corazón partido abiertas.
Capítulo 4
¿Cuánto tiempo pasó? ¿Cuatro días? Quizás cinco. Perdí la noción del tiempo pues solo permanecía en la cama llorando desconsoladamente hasta quedarme sin lágrimas y volver a dormir. Una tarde mis dos mejores amigas me visitaron, me intentaron animar y me sacaron de allí un poco a rastras.
Estuvimos paseando por el centro y cuando pasamos por la plaza mayor un estruendo nos hizo detenernos, mucha gente comenzó a gritar desesperadamente y fuimos a ver qué pasaba.
Era un tiroteo, unos hombres vestidos de negro disparaban al aire, entonces uno de ellos se dio la vuelta y se quedó observándome, se quitó el gorro y todo el mundo pudo ver que era la profesora de inglés.
-Hola querida alumna, hoy cumpliré el deseo de mi hijo para que pueda descansar en paz, matare a quien le mato a él ¿Últimas palabras?
Me quede totalmente inmóvil sin saber que decir y de repente en tan solo un segundo un estruendo volvió a sonar y Ezthan se abalanzo sobre mi haciéndome caer al suelo, evitamos la bala y echamos a correr. Pudimos escondernos en un callejón, lo único que se escuchaba era nuestras respiraciones aceleradas
-¿Por qué lo has hecho?- dije yo.
– ¿A qué te refieres?
-Me has salvado
– ¿Acaso no debería hacerlo? Nuestra relación termino pero eso no quiere decir que te quisiera ver muerta, escúchame, siento mucho todo lo que ha pasado, confundí lo que sentía y hoy al verte en peligro y al no parar de pensarte estos últimos días me he dado cuenta de que en verdad te amo, te amo más que a nada en este mundo y si te perdiera….
En ese momento todo me dio igual, le abrace más fuerte que nunca y entonces volvimos a ser la pareja feliz que fuimos algún día.
Capítulo 5
Arrestaron a la maestra y no se volvió a saber nada más de ella. Yo volví a la banda justo a tiempo y la actuación salió bordada, todo el mundo bailaba, cantaba y reía. Lo pasaban en grande.
Entre tanto movimiento me dio sed así que fui a por un refresco, algo me llamo la atención, esa voz ya la había escuchado antes. No le di mayor importancia y seguí disfrutando de la fiesta.
Un disparo sonó.
-No, otra vez no- Dije
Todo el mundo permanecía en silencio, me di la vuelta y era ella de nuevo apuntándome con una pistola humeante. Todo el mundo se preguntaba donde había caído la bala, mire a Ezthan y sus ojos lo decían todo.
Jamás había visto unos ojos tan tristes como los suyos, tiró el baso en el que estaba bebiendo al suelo y entonces me di cuenta, yo tenía la mano empapada en sangre, la bala estaba en mi vientre. Me extrañó ya que no sentía ningún dolor, en cuanto alcé la mirada todo el mundo comenzó a bailar y a seguir con la fiesta.
-¡Ayuda! ¡Ayúdenme por favor! ¿Es que nadie me oye?
Por más que gritaba nadie me hacía caso, comencé a perder fuerzas y a derrumbarme. Caí al suelo. Entonces todo se quedó en absoluto silencio, nadie se movía, permanecían parados, muy serios.
Yo estaba tumbada en el suelo, herida y muerta de miedo. Ezthan se acercó y se agacho a mi lado
-No sigas hablando, todo ha terminado
-¡Ayúdame, no me dejes morir!
-Ya estas muerta, moriste el día del tiroteo en la plaza.
Entonces sin darme cuenta estaba de pie, a mi lado estaba mi propio cadáver en la plaza, mis ojos reflejaban mucho dolor y un vacío enorme, estaba rodeada de sangre. Ezthan se acercó a mi cadáver, comenzó a acariciarme la cara llorando, decía algo pero no podía oírlo pues todo seguía en silencio a pesar de que la gente que había se acercaron a mi sorprendidos.
-¿Cómo puede ser? Y todo lo que he vivido hace un momento ¿qué ha pasado?
Empece a comprender que todo había sido una especie de sueño, allí acababa mi vida, la canción de mi vida.
FIN

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